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LA EXPERIENCIA HUMANA, ÉSTA DESCONOCIDA

 

AUTOR: Michele Alesandrelli, PhD.
TRADUCCIÓN: PS. Ornella Oneto R.
REVISIÓN: PhD. David Adasme M.

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Por Augusto Zagmutt y David Adasme

CONFERENCIA DICTADA EN EL IX CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN LATINO-AMERICANA DE
PSICOTERAPIAS COGNITIVAS

ALAPCO 2012 RIO DE JANEIRO

12 A 14 DE ABRIL DE 2012

UNA REFLEXION INICIAL

En pleno siglo XXI, comenzando ya la segunda década de éste, parece ser que llegó la hora de detenernos en nuestro quehacer ya centenario y pensar en que hemos hecho como psicoterapeutas, como lo hemos hecho y para que lo hemos hecho.

Nuestra profesión es una actividad de urgencia, de presión, de servicio personal directo y presencial .Es una condición que nos pone cada día cara a cara con alguien que nos necesita para dejar de sufrir y no podemos eludir asumir nuestra responsabilidad, socialmente validada.

Ante esta situación tendemos a polarizarnos en dos actitudes posibles. Una es la de aplicar técnicas reconocidas y con fuerte base teórica o bien proveniente de escuelas de potente tradición lo cual nos da la seguridad de estar haciendo lo correcto.

La otra actitud generalmente usada cuando la primera fracasa o bien porque simplemente porque nuestra formación es insuficiente  es la de sobre involucrarnos con el paciente y tomar el papel de consejero, guía o amigo solidario en el dolor.
En el primer caso tenemos demasiada distancia, en el segundo demasiado poca.

Pero en ambos casos ocurre lo que mis antiguos profesores llamaban el “furor curandis”.
¿Qué implica este término?
Implica ver al otro como alguien sin recursos, enfermo o defectuoso y siendo nosotros los salvadores de este pobre ser desvalido ante la realidad.

En ambos casos el paciente es un cosa, un objeto a reparar, alguien que tiene un déficit en algún área ya sea la cognición, la emoción, los neurotransmisores, la asertividad, la autoestima, etc. Y nosotros los encargados de repararlos, como si fuéramos un taller mecánico.
Pero ¿Es realmente el paciente un objeto que falla en su funcionamiento?
¿Hay otra manera de entender a esa persona que acude a nosotros para pedir nuestro auxilio, que no sea la de un objeto descompuesto que hay que reparar?
¿Es legitimo preguntarse por “qué es lo que le pasa”, que es lo que “tiene” el paciente?
¿O es preferible preguntarse por “quien” es la persona que porta ese sufrimiento, como es su manera de ser, su manera automática  de vivir que lo lleva a requerir ayuda?
En resumen, cuando hablamos como terapeutas de una persona corresponde hablar de un ¿Qué? o corresponde hablar de un ¿Quién?

La nueva propuesta pos racionalista adopta la pregunta por el ¿Quién? Se hace cargo de optar por  la manera de existir como humanos que surge desde tomar una posición ontológica (entendiendo por esto el discurso sobre el ser encarnado) y  al asumirla aceptar que la única pregunta posible es la última; ¿Quién es ese otro que sufre?

EL PROBLEMA

Los datos muestran que los resultados de la psicoterapia son dudosos y en el mejor de los casos muestran ciertos logros que no resuelven un problema a mi parecer mayor, la iatrogenia.
La iatrogenia implica que nosotros, como terapeutas podemos sanar pero también podemos dañar. Es un tema que muchas veces me  parece un tabú entre nosotros, psicoterapeutas pero que a mí me interesa desde hace muchísimo tiempo.
¿Por qué nuestros resultados son discutibles para la comunidad científica y también para la gente común?
¿Por qué, a pesar de nuestra buena fe y nuestras intenciones y esfuerzos muchas veces terminan con un amargo resultado?

LA PRIMERA OLA POSRACIONALISTA

Guidano planteaba hace unos 30 años que el problema de la psicología y la psicoterapia era su incapacidad para hacer lo que a la medicina le es natural: primero desarrollar una fisiología de la experiencia y de esta manera abordar una especie de “fisiopatología “de la experiencia y a partir de esto diseñar el tratamiento respectivo.
De esta manera el puso al centro del escenario la necesidad de comprender como está hecha la experiencia humana, la gran olvidada de la ciencia psicológica de la época.
La gran pregunta que se planteo es “¿por qué permanecemos iguales en el tiempo cuando lo único que no cambia es que siempre se cambia?”.Apuntando directamente al tema de la identidad y del Sí Mismo.
Fue con este objetivo en mente  que Guidano revisó  el modo de entender al hombre  sostenido por las escuelas psicoterapéuticas de la época.
Su planteamiento central fue  que la noción de la mente sostenida por todos esos enfoques era la de una mente pasiva “la  tabula rasa” en donde el conocimiento le venía al hombre desde afuera.
Por lo tanto todos los enfoques relevantes resultaban ser enfoques “objetivistas” o “racionalistas” que no consideran la particular manera humana de conocer.
Entonces el postula que para entender como es la experiencia humana hay que entender como es hecho el conocimiento humano .Fue un enfoque epistemológicamente fundado.
Guidano se enmarca en la revolución constructivista de los 80 pero va mas allá de ella al plantear que el conocer tiene una base emocional y que el punto de partida del conocimiento es la experiencia emocional en primera persona la cual constriñe y limita nuestra construcción de la realidad.
Surge en él la necesidad de fundar una psicología y una psicoterapia no objetivista o en otras palabras una psicología no justificacionista.

LA DIVERGENCIA

Pero si  miramos sus tesis con detenimiento podemos advertir que este planteamiento inicial de Guidano tiene una similitud de fondo con la mirada  sostenida por las demás escuelas objetivista o racionalistas que el desafiaba.
Esta similitud consiste en la adscripción a una tradición filosófica Kantiana que entiende el conocimiento humano como un conocimiento a priori que fundamenta un conocer a posteriori.
Para Guidano la experiencia vivida equivale a un conocimiento a priori que puede ser reconocido y hecho parte de nuestra auto conciencia a posteriori a través de la mediación reflexiva.
Es por eso que la metodología de esa primera etapa pos racionalista es la metodología auto observacional. En donde el paciente se ve a sí mismo como un objeto de estudio.
De esta manera tenemos un enfoque que, intentando escapar del objetivismo termina siéndolo ya que aceptar que existe un conocimiento a priori  que puede ser reconocido a posteriori delimita también un sujeto y un objeto.
El sí mismo de a primera ola ocurre en la dialéctica entre la experiencia inmediata a priori y su explicaron a posteriori. Este es el fundamento de la metodología auto observacional y la técnica de la moviola.
En este primer momento del posracionalismo el Si Mismo ocurre por la mediación reflexiva lo cual implica una recursividad de meta representaciones en la cual el observador que observa requiere un observador que observa lo que observa y asi hasta el infinito.
Guidano buscó salir del entrampamiento óntico, y escribe su tercer libro, el Si Mismo en Proceso  orientado a desarrollar un enfoque más ontológico del modelo. Puedo afirmar esto con propiedad ya que el mismo Guidano fue quien me confidencio este propósito en una de las tantas conversaciones telefónicas que sosteníamos en los inicios de los noventa, cuando él no estaba en Chile. A la luz del tiempo nos resulta claro que fue un intento frustrado ya que no logra escapar de una ontología de la cosa.
Sin embargo en posteriores conferencias y cursos el fue adoptando cada vez más un enfoque claramente ontológico, el cual no alcanzo a ser  formalizado ni documentado, ya que su empeño fue frustrado por su temprana muerte en Buenos Aires en Septiembre del 1999
Por todo lo anterior podemos afirmar que la primera fase del pos racionalismo se mantuvo dentro de la tradición filosófica de la modernidad y que gradualmente fue tendiendo a evolucionar desde un enfoque óntico a uno ontológico.
Desde una ontología de la cosa a una ontología de la persona.

LA SEGUNDA OLA

La segunda ola pos racionalista nace de un nuevo cuestionamiento al interior del propio pos racionalismo. Deja atrás   el potente y revolucionario cuestionamiento epistemológico de los 80.La nueva revolución posracionalista cuestiona la tradición filosófica que sustenta al propio enfoque pos racionalista.
Este cuestionamiento surge de la dificultad del modelo original para explicar las identidades posmodernas.
Me explico: la óptica de la continuidad del Si Mismo Cartesiano-Kantiana formulada por Guidano  permitía comprender bien las personalidades con un vivenciar  definido por la continuidad y más focalizado en la visceralidad.
Sin embargo otras maneras de ser, que surgen paralelamente con los cambios tecnológicos (posmodernidad) y que son altamente interdependientes del contexto  presentan una manera de estar en el mundo y de emocionar que no era posible de comprender a cabalidad a la luz de un enfoque de la modernidad.
A partir de las discrepancias que surgen desde esta situación surge  la propuesta de abandonar la tradición Cartesiano-Kantiana (epistemológica u óntica ) desde la cual se fundó el pos racionalismo para adoptar en cambio una mirada ontológica, que permita comprender la existencia humana en su aparecer. Esto implica un cambio profundo de tradición epistémico-filosófica para pensar la experiencia humana.
La nueva mirada deja atrás la tradición filosófica moderna que lleva a la psicología a ver al hombre como parte del mundo de las cosas.
Si el hombre pertenece al mundo de las cosas lógicamente corresponde  aplicar una metodología científico naturalista .Pero esto implica ver al paciente como un “QUE” despojándolo de su “QUIEN”
En esta nueva mirada no negamos al hombre como naturaleza, un ser biológico, mirado desde la óptica de la tercera persona .Pero hay un momento en que entender  el individuo o la categoría común a la cual lo adscribimos desde esta tercera persona agota su posibilidad de interpretarlo .Y solamente podemos hacerlo desde la pregunta por el ¿Quién?

EL ENFOQUE EN PRIMERA PERSONA

¿Cómo abordar la experiencia humana desde un enfoque en primera persona?
Desde  la fenomenología-hermenéutica surge una propuesta diferente para entender la experiencia humana.
Consiste en concebir el existir humano como el ser-ahí, el Dasein de Heiddeger.
Esta mirada considera nuestra existencia  como una posibilidad de ser, no como realidad final sino como quien en su acontecer cada vez se apropia de si a través de un relato. Relato que constituye su historia y su identidad.
A diferencia de las cosas, incluidos los animales, que ya están constituidos, que son objetos a la mano, que tienen una presencia que no requiere de historia, los humanos somos un proyecto inconcluso .Solo nos completamos en el momento en que morimos. Las personas no somos presencia ya que estamos siempre siendo, de vez en vez.
Desde esta perspectiva somos en cada momento un sí mismo, un “quien”  de la persona. Este Si Mismo momento a momento es lo que llamamos Ipseidad.
En este “Ser en el Mundo” la persona se encuentra y se comprende a sí misma en ese mismo acto, de manera pre reflexiva. Y  a la vez advierte al mundo. De esta manera emoción y mundo son dos dimensiones inseparables.
A diferencia del Sí Mismo de la primera ola, este sí mismo es siempre encarnado, en donde lo psíquico y lo corporal son inseparables.
De esta manera podemos  entender a la persona como siempre singular, encarnada e inmersa en una historicidad. Esto significa que somos siempre seres en un contexto, en una temporalidad.

LA CUESTION DE LA PERMANENCIA

Volviendo a la pregunta original de Guidano : ¿Cómo explicamos entonces desde esta mirada la permanencia o reconocimiento de  nosotros mismos en el tiempo?
La posición fenomenológica- hermenéutica plantea que  nuestra Ipseidad o el Si Mismo inmediato siempre es afectado por la alteridad, por lo otro.
La recurrencia histórica de nuestro ser afectado por la alteridad sedimenta percepciones recurrentes del Sí Mismo inmediato.
A esta sedimentación de modos de ser, o recurrencia del sí mismo  la llamamos Mismidad. La Mismidad es lo Ídem, lo que permanece  igual en el tiempo. Sobre este fundamento ontológico construimos en el lenguaje  una continuidad personal histórica que permite comprender desde una óptica en primera persona la continuidad del Sí Mismo.
La persona es afectada por la alteridad, por aquello nuevo que acontece y esa experiencia debe ser reconfigurada en el lenguaje. De esta manera es posible apropiarse de esa nueva experiencia y de este modo incorporarla a la continuidad histórica personal.
Este modo de permanencia en el tiempo es lo que llamamos Identidad Narrativa, la cual claramente se diferencia del Si Mismo que es pre reflexivo.
Desde una determinada disposición afectiva, situada corporalmente, el Ser –en el –mundo se interpreta pre reflexivamente. En una comprensión que ocurre en el mero acto de existir,  sin mediar la reflexión.
A partir de ese ser sí mismo, ya irrefutablemente interpretado, nos apropiamos de aquello que ya ocurrió en un relato lo cual nos da un sentido de continuidad y unidad.
Concluimos que solo es posible comprender a una persona desde su identidad, la particular manera en que ese “quien” se apropia de las acciones y pasiones de su vivir.
Re andando   las huellas de su vivir y recomponiendo esas huellas en un relato personal en el que se encuentra consigo mismo.

DISPOSICIONES EMOCIONALES

En su historicidad la sedimentación de experiencias da lugar a modalidades personales de búsqueda de estabilidad que ocurren a través de disposiciones o inclinaciones emocionales ancladas en la mismidad.
Si lo miramos como un continuo entre dos polaridades, todo el rango de disposiciones emocionales ocurre desde una inclinación emocional internamente orientada a una externamente orientada.
En las personas propensas a orientarse internamente, la percepción de la estabilidad personal tiende a utilizar como marco de referencia o coordenadas el sistema corporalmente-centrado.
En las personas propensas a orientarse externamente la estabilidad está anclada a un marco de referencia externo.
Llamamos Inward a la modalidad polar que se emociona centrándose en la corporalidad y llamamos Outward a la modalidad polar que se emociona centrándose  en la alteridad.
El polo Inward se orienta a partir de una urgencia que surge desde la propia emocionalidad visceral. En esta modalidad antes de que surja el razonamiento la percepción de si mismo ya ocurrió en su corporalidad.
La urgencia en la modalidad Outward surge desde fuera .En este caso antes del razonar el si mismo se encuentra ya situado en la co percepción.
En la modalidad Inward hay una fineza perceptiva mas centrada en la corporalidad
En la modalidad Outward la experiencia emocional se apoya en la co-percepción .De esta manera la percepción de si mismo corresponde a la percepción de la experiencia  del  otro acerca de uno.
En nuestra condición de seres abiertos al mundo la manera de encontrarnos con él es en el emocionar. En nuestro encuentro con el mundo se sedimentan recursivamente propensiones a emocionar que son las coordenadas que orientan nuestra interpretación de los nuevos eventos que nos afectan.
Sin embargo ambas maneras de encontrarse en el mundo no son necesariamente permanentes. Pueden modificarse en el curso de la historia.
Por emocionarse entendemos una manera de entender, de encontrarse con el mundo, la cual nos indica como es que esa persona se sitúa en el mundo .Entendiendo esto resulta posible  tener acceso a la manera personal en que esa persona se “enferma”.
Este es otro aspecto novedoso de la segunda ola pos racionalista ya que de esta manera se aparta del determinismo del apego y de la noción de organización de significado personal.
De este modo se incorpora  la diversidad y amplitud de experiencia vinculares que afectan a cada humano desde el inicio de su vida y de esa manera se entiende mejor la particularidad de la estructura emocional de cada persona, estructura que no es reducible a una categoría.

ESTILOS DE PERSONALIDAD

Desde una mirada en tercera persona , estas dos modalidades van a dar lugar a 5 Estilos de Personalidad, distribuidos en un continuo que incluye a medio camino un estilo que oscila entre las dos polaridades, con dos maneras diferentes y simultáneas  de orientarse.
Estos “Estilos” no son categorías en si sino que “tipos ideales”, que nos sirven para poder dialogar con la medicina y hacer investigación pero no tienen utilidad en la práctica clínica real ya que el paciente no es un objeto a la mano, no tiene una presencia en el sentido de algo ya hecho que está ahí.
Acercándonos a la polaridad Inward se formulan dos estilos de personalidad. El Estilo de Personalidad propenso a la Depresión y el estilo propenso a las Fobias.
Aproximándonos a la polaridad Outward tenemos los estilos de personalidad propenso a los trastornos alimentarios y el propenso  a la Obsesión – Compulsión.
A medio camino entre estas dos modalidades emocionales aparece el llamado estilo hístero – hipocondriaco. Este se caracteriza porque estas personas usan ambas modalidades de orientación simultáneamente, enfatizando una u otra disposición.
En el polo histérico de este estilo vemos un  énfasis hacia una orientación Outward y en el  polo hipocondriaco el énfasis es a tomar la posición Inward.
Esta nueva formulación de los estilos de personalidad  entendidos a partir de las diferentes disposiciones emocionales hacia el mundo es a mí parecer un avance importante en comprender a aquellos pacientes más complejos  los cuales  son muy difíciles de abordar a partir de  aproximaciones reduccionistas unidimensionales.

EVIDENCIA EMPIRICA DE LAS DISPOSICIONES EMOCIONALES

El punto de encuentro entre la neurociencia y la ontología es la disposición emocional
Las neurociencias con sus avances tecnológicos nos permiten algo nunca antes visto. La posibilidad de estudiar al cerebro humano vivo, prácticamente online.
Esto ha permitido conseguir un fuerte respaldo empírico a la noción de distintos modos de emocionar ontológicamente fundados.
Los resultados de tres estudios sucesivos del equipo de investigadores del IPRA de Roma  sugieren que efectivamente estas disposiciones emocionales preferentes son ontológicas.
El primer estudio en fMRI el 2005 mostro que el estilo Inward muestra mayor activación de la amígdala, hipocampo y corteza mesial pre frontal.
Y que el estilo Outward recluto mayor actividad en el giro fusiforme, la corteza occipital asociativa y la corteza dorso-lateral pre frontal.
Concluyen los investigadores que el significado del estimulo es diferente para ambos grupos.
El grupo Inward activa circuitos relacionados con la experiencia visceral de miedo con una sensibilidad aumentada a estímulos alarmantes.
El grupo Outward  activa principalmente áreas relacionadas con el reconocimiento de caras, con una mayor sensibilidad a las miradas mas frias.
La siguiente investigación publicada el 2007  “Activity in medial prefrontal cortex during cognitive evaluation of threatening stimuli as a function of personality style “ evalúa la manera como diferentes estilos de personalidad tienen un procesamiento cerebral diferencial en el reconocimiento de caras asustadas o rabiosas.

El grupo Inward  mostro mayor activación en la corteza medial pre frontal que el grupo Outward. Esto implica que el grupo Inward recluto muchos mayores recursos en la rotulación cognitiva de estímulos emocionales.

Más recientemente el 2010 se publico un estudio sobre los efectos de la empatía con el dolor (“Affective Response to a Loved One’s Pain: Insula Activity as a Function of Individual Differences”) que mostro que en los sujetos experimentales se activan los mismos circuitos cerebrales que cuando nosotros experimentamos ese mismo dolor.
Se concluyo que el dolor del otro significativo afecta al propio procesamiento cerebral  de acuerdo la modalidad personal de organizar la experiencia.
Los participantes fueron divididos en dos grupos según su orientación Outward o Inward y sometidas a estimulos visuales con imágenes de dolor o neutrales de sus parejas.
En las imágenes de fMRI se confirmo que los dos grupos reaccionaron diferencialmente a los estímulos  presentados.
El grupo Inward recluto áreas cerebrales relacionadas con el awareness interoceptivo (ínsula posterior y corteza somato sensorial secundaria)
En cambio el grupo Outward activo zonas implicadas en el procesamiento autorreferencial (corteza pre frontal y  pre cuneo )
El hecho de que dos modalidades de propensión emocional reclutan distintas áreas cerebrales en el procesamiento de estímulos  hace pensar que la manera de estructurar  los sentimientos de  estabilidad personal se reflejan en el reclutamiento de diferentes circuitos cerebrales.
A partir del hecho de que se puede sostener empíricamente la existencia de disposiciones emocionales el pos racionalismo ha desarrollado una Teoría de La Personalidad que propone los cinco estilos antes mencionados.
Pero también sobre este mismo argumento  propone una psicopatología ontológicamente fundada.

PSICOPATOLOGIA

Si el si mismo ya no es reflexivo sino pre reflexivo y la identidad es una identidad narrativa podemos reformular la psicopatología  formulada por Guidano en términos ontológicos
Recordemos que   la noción de autoconciencia formulada inicialmente por Guidano  , la cual para el ocurre mediante la explicación de la experiencia utilizando la metodología auto observacional implica dos cosas:
Por una parte entender un sí mismo como sistema el cual es un a priori irreductible propio de de un sistema cerrado.
Por otra parte una mediación reflexiva meta cognitiva que permite la comprensión del si mismo como una presencia que emerge en esta explicación.
Esta noción de autoconciencia  se apoya en la ontología husserliana: corresponde a la llamada Reducción Fenomenológica que consiste en la observación de un hecho de la experiencia que es apreciado tal cual este es. La conciencia en este caso es un “yo pienso”
En cambio si aceptamos que lo que ocurre es que el paciente ya le otorgo significado a la experiencia en el acto mismo de vivir implica que la narración de esta experiencia debe ser idéntica a la experiencia vivida.
En este acto el ser en el mundo se interpreta pre reflexivamente y esta interpretación que ya ocurrió en el acto mismo de vivir no es explicada sino es apropiada en el lenguaje para después ser puesta en una dimensión reflexiva.
Cuando esta apropiación de sí mismo no ocurre se produce una fractura de la identidad cuya consecuencia es el sufrimiento y la psicopatología..
Acá no hablamos de un problema de la autoconciencia sino un problema de apropiación y reconfiguración.
La relación terapéutica entonces deja de ser una investigación científica y su objetivo pasa a ser reconstruir la manera en que se produjo la fractura de la identidad.
El significado surge por el hecho mismo de estar viviendo en una situación específica y no por la mediación de la reflexión.
Sobre este acto mismo puede construirse posteriormente la cognición, la reflexión, el razonamiento, las concepciones de uno mismo y el mundo.
Esta reformulación del modelo psicopatológico de Guidano mantiene la intuición básica del creador del pos racionalismo. El sufrimiento ocurre por la falta de integración del suceso discrepante en un sentido de continuidad personal a través de la identidad narrativa.
La diferencia fundamental consiste en que la identidad narrativa no integra la experiencia mediante la explicación sino mediante su reconfiguración  en el lenguaje.
Tomar conciencia implica apropiarse de la experiencia de mi lo cual genera una transformación de mi mismo y no de un cambio ya que esto último implica un reemplazo de una cosa por otra.
La noción de transformación implica una nueva percepción de mi mismo que ocurre en un nivel muy personal, y junto a esto un cambio en la perspectiva en que el paciente se sitúa.

METODO

Sobre la base de este nuevo argumento se funda un nuevo método,  el método hermenéutico
Aquí ya no hablamos del método entendido desde el enfoque naturalista. Es más bien una visión o un presupuesto de cómo ocurre la existencia humana.
En otras palabras entender cómo en el mismo encuentro con el mundo emerge el significado y como este significado lo reconfigura en el lenguaje.
Esta metodología busca tener acceso a la experiencia y la visión de mundo de esa persona a partir del presente lo cual la coloca en el pasado y el futuro.
Es por esto que se usa una metodología histórica, que considera lo que ocurre como un texto .Texto el cual solo se puede comprender considerando el contexto que da lugar a la aparición de ese texto.
El trabajo terapéutico implica rastrear las propias huellas, lograr la apropiación de la experiencia fracturante que lleva a un nuevo relato de sí que abre posibilidades. Después es  al paciente quien le corresponde la responsabilidad de su propio cambio o transformación.
El acto de releer la experiencia de una manera tal que  permita su apropiación  es un acto narrativo que tiene dos implicancias:
Poder conectar las diferentes experiencias vitales en una unidad narrativa coherente.
Poder reconocer esas experiencias como algo que le pertenece a su manera de vivir.
Coincide con lo que planteaba  Guidano cuando decía que el trabajo psicoterapéutico busca integrar el suceso discrepante en un sentido de continuidad personal. La diferencia de fondo consiste en que  Guidano buscaba ampliar la narración para mantener el sentido de continuidad.
En el nuevo modelo  este objetivo no se busca mediante la explicación sino mediante la reconfiguración en el lenguaje. Lenguaje enraizado en la experiencia vivida. Reconfiguración implica  una reflexión que no es pensamiento, como en el modelo anterior sino un encuentro con, o un repliegue a sí mismo.
Es así como la transformación de la manera de leer  la propia experiencia  posibilita la apertura a nuevas posibilidades de ser. Es en este sentido que  involucra una responsabilidad personal.
El aspecto central de la terapia es conducir al paciente a un punto en que pueda sentirse corporalmente  tocado por la investigación histórica que se efectúa en este proceso.
El paciente debe sentir que el trabajo que hace toca su carne lo que convierte la experiencia en algo tan personal e irrefutable que exige la apropiación.
Esto es parecido a lo  Guidano buscaba cuando decía que la reformulación de la experiencia  debía afectar al paciente y por eso nosotros como terapeutas debíamos hacerlo con sus propias palabras y formulado como una apuesta en serio.
Creo que todos los terapeutas de todas las escuelas sabemos intuitivamente que  cuando el paciente se siente tocado por el trabajo que hacemos, se  abre la puerta para la cura.
La nueva psicoterapia pos racionalista implica abordar tres aspectos: Primero la destrucción de la historia cuyo acceso a la experiencia obstruye la posibilidad de un nuevo acceso.
Segundo, con el desmantelamiento de la misma abrimos un nuevo acceso Finalmente este nuevo acceso permite la construcción de una nueva historia, ahora enraizada en la experiencia misma.
Este es un trabajo que se hace explorando el hoy para comprender como es que la persona accede a su experiencia de una manera que ha lo ha llevado a padecer. En otras palabras aclarando el sentido de la experiencia que no puede apropiarse
A partir de esto se produce un desmantelamiento de la historia narrada que permite la apertura a nuevas formas de ser. La construcción de una nueva historia ocurre al apropiarse la persona de su experiencia retomando el pasado desde el horizonte interpretativo de hoy.
Este acto interpretativo encarnado nos abre a la vez nuevas posibilidades  al futuro, como seres temporales que somos.
Finalmente y como una gruesa síntesis de todo lo dicho afirmo que el metodo terapéutico es un metodo hermenéutica que busca poner a la vista aquello que quiere ser dicho y que al permanecer oculto deviene fuente del disturbio emocional
En síntesis en el nuevo modelo se busca develar lo encubierto pues  el hombre tiene una manera especial de ser: el ser de aquel ente que se pregunta por el ser, lo que le faculta y le permite abrirse indefinidamente hacia la apertura del ser, hacia su íntimo des ocultamiento. La condición de tal existente que es el hombre es la de ser en el mundo,  la de estar en el mundo
El ser al surgir  del incesante fluir de la temporalidad se torna absolutamente precario, perdiendo toda consistencia óntica. Ocurre en su mero acontecer, disolviéndose en la fluencia del existir temporal
La intuición de Guidano llamaba a esto equilibrio inestable  desde su perspectiva lo cual involucra ver al paciente como cosa, como permanencia.
Sobre su base emocional que es ontológica, la historia nos permite tener acceso a esa experiencia.
Reconstruyendo esa historia podemos ver como la persona se sitúa en el mundo, cual es su estructura emocional lo cual nos abre la posibilidad de acceder a la manera en que ocurre la psicopatología