Una Mirada Centrada en la Persona

El tema central de este “nuevo modelo posracionalista” planteado por Giampiero Arciero, es su intento de responder las preguntas que reflejan la complejidad de la experiencia humana tanto en su normalidad, como en los trastornos, entregando una estructura explicativa unitaria y coherente. Esto es, dar cuenta del problema de la privacidad, unidad y continuidad del Sí Mismo, abandonando “las metapsicologías” representacionales y cuestionando la concepción óntica de la subjetividad -como algo presente ahí o un “qué” – que implica pensar al sujeto bajo la misma categoría ontológica de las cosas- subyacente a los paradigmas contemporáneos de las ciencias cognitivas que fundamentan la psicología del sí mismo. Hecha raíces, por tanto, desde una ontología fenomenológica- hermenéutica, que reconduce la pregunta por el sujeto desde un “qué” hacia la pregunta por “quién” vivencia.

En este esfuerzo por responder a la pregunta por “quién es el sí mismo”, se logra establecer una conversación dialéctica con la epistemología evolutiva, la psicología del desarrollo, los paradigmas contemporáneos de las ciencias cognitivas y la neurociencia, teniendo siempre el foco en la identidad personal y sus implicancias para la comprensión de los estilos de personalidad, del fenómeno psicopatológico y de la práctica clínica. En esta conversación, se integran autores como Martin Heidegger, con respecto a estar situado en el mundo emocionalmente, Maurice Merleau-Ponty, con respecto a encontrarnos situados corporalmente en el mundo y a Paul Ricoeur, con respecto a la reconfiguración narrativa de las experiencias vividas.

El modelo posracionalista planteado por Vittorio Guidano surge incentivado por la pregunta de ¿cómo seguimos siendo el mismo si lo único que no cambia, lo que es constante, es que todo cambia? Esta ha sido la pregunta que desde Heráclito hasta hoy hemos intentado responder. Esta pregunta está relacionada a la constitución de la personalidad, la continuidad y discontinuidad de nuestra manera de ser y a buscar modelos explicativos de la psicopatología. Este modelo se basaba en una visón epistémica de hombre, es decir que el ser humano es un ser epistémico y en base a esta premisa intenta contestar la pregunta antes formulada en función de responder ¿Qué es el conocimiento humano? ¿Qué es o cómo es la experiencia humana? ¿Cómo se explica la continuidad y discontinuidad de la experiencia? Guidano recurre a la epistemología evolutiva como marco de referencia para diseñar un modelo explicativo, que básicamente sostiene que la experiencia depende de cómo se conoce o interpreta, existiendo dos niveles de conocimiento, tácito-emocional y explicito-explicativo,  finalmente Guidano concluye que la psicopatología es el producto de la imposibilidad de disminuir la discrepancia entre estos niveles de conocimiento y, por ende, una dificultad en lograr una adecuada regulación emocional.

En estos últimos años, una serie de evidencias dan cuenta de una nueva manera de ser o de construir identidad, con un estilo de vivenciar más discontinuo y focalizado en las claves contextuales y/o sociales, éstas son las llamadas “identidades posmodernas” (Ej. “yo saturado” de K. Gergen), las cuales no se explican cabalmente por los modelos basados en esquemas Cartesianos-Kantianos, como es el modelo de Guidano. Este tipo de identidades se pueden explicar y comprender en forma más parsimoniosa por modelos que destacan la importancia del lenguaje y de los factores contextuales, tanto para explicar y definir la experiencia inmediata, como para tematizar la continuidad experiencial de estos estilos de personalidad. Esto ha llevado a un acercamiento de visiones como el constructivismo social, en lo referente a proponer modelos explicativos para este estilo de vivenciar, y a reformular los fundamentos del modelo posracionalista, para poder responder a las preguntas ¿Cómo integrar las distintas formas de presentarse la manera de ser en los diferentes ambientes socio-culturales, en las diferentes culturas o momentos históricos que ha atravesado el ser humano?; ¿Cómo integrar los cambios socio-culturales en el cambio de la manera de ser del hombre posmoderno?

El cambio fundamental, entonces, es el abandono del paradigma basado en una visión Cartesiana-Kantiana de la subjetividad, donde la conciencia es un “yo pienso”, que está en la búsqueda de un sentido aún ajeno, luego, “el sentido de propiedad” de la experiencia se revela en la explicitación o en la reformulación lingüística de la misma, donde se constituye lo propio de lo ajeno. En contrapartida, la reformulación del modelo posracionalista abandona la visión epistémica Cartesiano-Kantiana y asume una perspectiva ontológica, basada en la fenomenología del ser, adoptando una visón Fenomenológica-Hermenéutica. En la cual desaparece el sujeto aislado del mundo y aparece como ser-en-el-mundo heideggeriano, que pone fin al ideal Cartesiano-Kantiano, Fitcheano y Husserliano de la trasparencia del sujeto para sí mismo. Surge como paradigma de análisis y de acción, la comprensión hermenéutica “de volver a las cosas mismas”, en este caso, “volver a la experiencia misma”. Lo que implica que esta manera de entender la psicología y el fenómeno psicopatológico -entendido desde su raíz etimológica pathos que significa pasión/padecer- es dirigida hacia la comprensión de la manera misma de ser del ser humano – el Dasein-, la cual es el fundamento mismo del ente que somos, que en el acto mismo de existir emerge al tiempo que se oculta.

Mientras para Guidano, siguiendo la tradición Kantiana que distingue sujeto y objeto, existe un a priori irreductible e indeterminado, que es el fundamento de un sistema cerrado, en la cual la multiplicidad y discontinuidad de las experiencias es integrada en un sentido de unidad y continuidad de invariantes organizacionales, en que la comprensión del sí mismo como sistema requiere la mediación reflexiva meta-cognitiva. Para Arciero el sentido estructural a priori implica apertura, es abierto al mundo y a los otros, desde lo cual se comprende, a partir de una determinada disposición afectiva corporalmente situada. Se trata de un ser-en-el-mundo que pre-reflexivamente se interpreta a sí mismo, apropiándose de sí en un relato que le confiere sentido de unidad y continuidad. Un sí mismo, siempre fuera de sí –abierto al mundo- cuya identidad ya no es dada sólo a través de la acción reflexiva o conciencia de sí, sino desde el mundo y comprendiéndose por el mero acto de existir.

Además, en la reformulación del modelo posracionalista, se integran conceptos anunciados por Heidegger y desarrollados por Merleau-Ponty, por ejemplo el estar “situados emocional-corporalmente” y cómo esto determina “lo que las cosas significan para mí”, y de Paul Ricoeur, con respecto al “retorno del aspecto reflexivo de la conciencia”, explicitado en el concepto de “identidad narrativa”, que refleja en toda su complejidad el sentido de “temporalidad y de proyecto” del ser-en-el-mundo. Se destaca dentro de esta corriente de pensamiento el concepto de Ipseidad, entendido como el encuentro irreductible del sujeto con el mundo y con los otros, desde un ser situado corporal-emocionalmente. Por lo tanto no se puede entender el sujeto separado del mundo sin constituir un solipsismo reduccionista, este ser-en-el-mundo constituye la unidad mínima de análisis de toda psicología que comprende la condición ontológica del ser humano, y por ende, emerge la necesidad de interpretar y comprender a los individuos desde su manera de ser en su experiencia misma.

Lo señalado por Vittorio Guidano se ha replanteado en función de este punto de vista fenomenológico-hermenéutico, que,  constituye una continuidad del modelo de Guidano, trae cambios fundamentales al mismo, al punto que podemos señalar que estas reformulaciones corresponden a un “nuevo modelo posracionalista” que da renovadas luces respecto de la experiencia humana enriqueciendo la comprensión del origen de los desórdenes psicopatológicos que permiten lograr una aún más efectiva estrategia terapéutica.

Adasme, D., Ferrer, M. & Zagmutt, A. 2012